ANÉCDOTAS DE HISTORIA


   
          Así entró Carlos I (V) en mi vida de estudiante, cuando mi primer profesor en Historia de España, Vicente, pasó en mi formación enseñando una historia más marxista y que a la vez me pareció (tanto a mí como al resto de mis compañeros, de un ya lejano 3º de Bachillerato), más rompedora, pues era la primera vez que cursaba una asignatura que había oído decir que era soberanamente aburrida.
           Pues bien, hoy he rescatado este fragmento de mi memoria, porque a pesar de haber transcurrido tantos años desde entonces, sigo recordándolo como un profesor dedicado a su vocación, que supo transmitir de una forma muy amena aquellos conocimientos, que como alumnos, debíamos conocer.
           Por eso, la historia de hoy es un fino hilo que ha ido tejiendo la biografía en mi memoria de uno de los personajes históricos tan estudiado a lo largo de lo que se conoce como Historia Moderna, y es por eso, que este recuerdo lo he planteado así:

Carlos I de España y V de Alemania, ¿entró con el pié izquierdo en la España de principios del siglo XVI?...


Érase una vez, allá por 1517, en un pueblo costero asturiano llamado Tazones, perteneciente al concejo de Villaviciosa, donde sus gentes, sencillos pescadores que se afanaban cosiendo redes y vivían de lo que el mar les proporcionaba, vieron llegar a sus tierras unos enormes barcos que jamás habían visto, pues en sus costas sólo atracaban pequeñas embarcaciones dedicadas a la pesca de bajura.

Más la sorpresa fue mayor, cuando de los navíos empezaron a descender lo que para ellos debió ser escandaloso: figuras masculinas  muy altas que les parecieron muy extrañas, vestidas con ropajes llamativos y pomposos, leotardos ajustados, sombreros emplumados, capas que cubrían unos cuerpos de hombre que caminaban de una forma tosca, armados y que además hablaban de una forma insólita, incomprensible…y cuyos gestos debieron parecerles amenazadores.

Nuestros tranquilos pescadores, cuyas vidas monótonas se vieron alteradas, comenzaron a tener miedo. Conforme aquellos personajes altivos iniciaron un desfile ante sus ojos, el temor de que algo malo iba a pasarles empezó a hacer presa en ellos. Y de forma casi espontánea, se fueron armando con aquello que disponían en aquel entorno que hasta ahora les había resultado tan familiar, tan cotidiano… cogieron palas, picos, piedras, palos… y en el momento en el que el miedo hizo tanta presión en ellos, comenzaron a lanzárselas a aquellos personajes tan arrogantes.

Tales personajes, se cubrían como podían del rechazo de aquellas gentes tan simples a sus ojos, tan ordinarias, que les parecían vestidas con harapos, sucias, de piel curtida por el sol y el mar, tan diferentes a lo que ellos estaban acostumbrados... a sus comodidades, a su “vida de palacio”..., una gente simplona que sin mediar palabra, les lanzaba todo aquello que tenían, que agitaban sus brazos amenazantes, cuyas voces eran agresiones a unos oídos educados en el refinamiento y en la exquisitez.

Asustados, se volvieron hacia sus barcos corriendo a fin de encontrarse más seguros ante una masa que amenazaba sus vidas…

Aquellos pobres aldeanos, analfabetos en su mayoría, que a lo sumo el latín debió ser lo más culto que habían oído, festejaron aquel momento como si hubieran ganado una batalla, como si hubiesen salvado sus vidas y las de sus familias de unos diablos disfrazados, porque su sentido de supervivencia había rechazado a unos individuos que les intimidaban, que les asustaba… porque hasta aquel entonces, jamás habían visto algo parecido.

Y sucedió que, en sus actos de gallardía, habían insultado, apaleado y apedreado a un grupo de hombres entre los que se encontraba un niño menudito, un mozo imberbe si se quiere, forzado a ser mayor de edad cuando contaba con apenas 15 años, que apenas chapurreaba el castellano, que no conocía las costumbres de aquellas gentes, que nunca había pisado aquel país y que sin embargo, era su rey: Carlos I de España, acompañado de todo un nutrido séquito que había partido con él desde la lejana Flandes y que tras un dificultoso viaje en barco, terminaba en aquellas costas, aparentemente inhóspitas.

Aquél muchacho, cuya infancia y educación había transcurrido en los Países Bajos, de la mano de Adriano de Utrecht (Adriano VI) y Guillermo de Croy (señor de Chièvres), era hijo de Juana la Loca y de Felipe el Hermoso de Castilla. Un muchacho cuya herencia y ambición le convertirían también en emperador y cuyo mandato ya fue intuido como conflictivo por el cardenal Jiménez de Cisneros, que debió de estar en aquellas mismas playas asturianas el día del desembarco del rey y que por motivos de salud no llegó jamás a entrevistarse con Carlos I de España y también futuro Carlos V de Alemania.


Más anécdotas de la historia pinchando en la fotografía: 



#anécdotasdelahistoria #anécdotashistoria

24 comentarios:

  1. Que bonita historia, me resulta familiar, a la vez que amena y divertida. Cuentanos más .....

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  2. el guerrero consciente23 de septiembre de 2012, 16:05

    Muy buena la anécdota Sonia, y muy bien contada, la historia es una fuente inagotable de situaciones chocantes, divertidas o interesantes. Por lo tanto tu material para trabajar inmenso y estoy seguro que le sabrás sacar partido, saludos y bienvenida.

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  3. Que bonita anéctoda y que bien contada está. Espero que sigas por esta línea. La forma demuestra una vez más ser la clave para atraer el interés inicial sobre algo. Esto es un ejemplo de ello. Sigue así. Besos...

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  4. Excelente exposición de hechos históricos que muchos ignorábamos. Gracias por tu gran aportación, Sonia. ¡Besos!

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  5. Me tienes a la expectativa de nuevas e interesantes historias ......

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    1. Muchas gracias. Espero que te pique el gusanillo y sigas por aquí.

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  7. Eres ¡¡¡¡buena muy buena !!!! me gusta espero mas

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    1. Gracias, este blog es todo un reto y cada historia necesita su tiempo de elaboración. Pero aquí seguiremos.

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  8. Muy buena la historia, yo la estudié a principio de curso de 2º de Bachillerato pero creo que algo antes ya sabía de ella, tal vez por algún libro leido o otro curso anterior...

    Una preguntilla, no te la tomes a mal pero ¿3º de Bachillerato?

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    1. .....jajaja.... no, no me lo tomo a mal. En tercero de Bachillerato se daba Historia de España, en segundo Geografía y en primero Historia Universal.

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    2. ¿Pero eso en España? Yo no sabía de la existencia de un tercero. Jaja

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  9. Muy bueno! Tienes un blog muy interesante :-)saludos!

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    1. Muchas gracias Lola, cuando quieras, aquí tienes un rinconcito de tratamiento sobre la Historia. Saludos!!

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  10. Sonia. Esto más que historia parece leyenda

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    1. Bueno, es una forma de dar a conocer a un personaje histórico partiendo de una anécdota. Saludos!!

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  11. Pobrecillo de Carlos I y como se ve que la iglesia apoya sólo cuando le conviene y de haber estado ahí el Cardenal Cisneros los ánimos se hubiesen calmado tal vez... Muy ameno relato Sonia!!!

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  12. Qué bien lo cuentas, así da gusto aprender toda la riqueza que nos deja la Historia, amiga..!! Sigue contando, porfi, parece que lo está uno viendo en una peli bien llevada... Besos, preciosa

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MUCHAS GRACIAS!!

MUCHAS GRACIAS!!
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