30 dic. 2016

COLECCIÓN DE VITOLAS: DON QUIJOTE DE LA MANCHA. PARTE I.

"En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor" (En El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes Saavedra).


Una de las obras literarias más reconocidas a nivel mundial es Don Quijote de la Mancha, una obra dividida en dos partes "El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha" y "El ingenioso caballero don Quijote de la Mancha", con la que Miguel de Cervantes escribe lo que se considera un tesoro nacional a nivel literario.

La obra mezcla un estilo lírico, épico, trágico y cómico para contar las andanzas de un hidalgo pobre y oriundo (Alonso Quijano) de algún lugar de La Mancha, quien enloquece leyendo libros de caballerías y se cree un caballero andante medieval, que impulsado por el idealismo comienza una cabalgata para ayudar a los más desfavorecidos... 

Y es esta línea, es donde os traigo una colección de Vitolas cuyos motivos litográficos, hacen referencia precisamente a fragmentos escritos por Miguel de Cervantes en esta obra. Cada vitola, lleva inscrito detrás la parte y el capítulo al que se refiere. 

Sinceramente, es un disfrute leer los pequeños apuntes con las imágenes, aunque la calidad tras el escaneo hace perder cierto encanto, pero merece la pena.

1. Primera parte, captítulo I: "...Llámese comúnmente Miguel de Cervantes Saavedra. Fue soldado muchos años, y cinco y medio cautivo..."

2. Primera parte, captítulo I: "...se enfrascó tanto en su lectura que se le pasaban las noches leyendo de claro en claro y los días de turbio en turbio..."

3. Primera parte, captítulo I: "Y lo primero que hizo fue limpiar unas armas que habían sido de sus bisabuelos, que, tomadas de orin y lienas de moho..."

4. Primera parte, captítulo I: "Testa de don Quijote de la Mancha, ostentando la cintita verde que estaba la babera a la celada..."

5. Primera parte, captítulo I"...embrazó su adarga, tomó su lanza, y por la puerta falsa de un corral salió al campo, con grandísimo contento y alborozo..."

6. Primera parte, captítulo II: "...Mas al darle de beber, no fue posible, ni lo fuera si el ventero no horadara una caña, y puesto él un cabo en la boca..."

7. Primera parte, captítulo III: "- No me levantaré jamás de donde estoy, valeroso caballero, fasta que la vuestra cortesía me otorgue un don que pedirle quiero..."

8. Primera parte, captítulo III: "...y viendo que con sosegado ademan, unas veces se paseaba, otras arrimado a su lanza, ponía los ojos en las armas..."

9Primera parte, captítulo III.: "...le pareció que a su diestra mano, de la espesura de un bosque que allí estaba, salían unas voces delicadas, como de persona que se quejaba..."

10. Primera parte, captítulo VI: "...que le fuese dando de aquellos libros uno a uno, para ver de que trataban, pues podía ser hallar algunos que no mereciesen castigo de fuego."

11. Primera parte, captítulo VII: "Aquella noche quemó y abrasó el Ama cuantos libros había en el corral y en toda la casa..."

12. Primera parte, captítulo VII: "Llegaba adonde solía tener la puerta y tentábala con las manos, y volviá y revolvía los ojos por todo sin decir palabra."

13. Primera parte, captítulo VII: "...una noche se salieron del lugar sin que persona los viese, en la cual caminaron tanto, que al amanecer se tuvieron por seguros..."

14. Primera parte, captítulo VIII: "...bien cubierto de su rodela, con la lanza en ristre, arremetió a todo el galope de Rocinante y embistió contra el primer molino..."

15Primera parte, captítulo VIII: "...y dándole una lanzada en el aspa volvió el viento con tanta furia, que hizo la lanza pedazos, llevando tras sí, al caballo y al caballero..."

16. Primera parte, captítulo IX: "...en alto las cortadoras espadas de los dos valerosos y enojados combatientes no parecía sino que estaban amenazando al cielo, a la tierra..."

17Primera parte, captítulo XI: "Desta orden soy yo, hermanos cabreros, a quien agradezco el gasajo y buen acogimiento que haceis a mi y a mi escudero." 

18. Primera parte, captítulo XIV: "...y fue que por cima de la peña que se cavaba la sepultura pareció la pastora Marcela, tan hermosa que pasaba a su fama su hermosura..." 

19. Primera parte, captítulo XV: "- Querría si fuese posible -respondió Sancho Panza-, que vuestra merced me diese dos tragos de aquella bebida del feo Blas..."

20. Primera parte, captítulo XVI: "...asi como suele decirse: "el gato al rato, el rato a la cuerda, la cuerda al palo", daba el harriero a Sancho..."

21. Primera parte, captítulo XVII: "...Viole bajar y subir por el aire, con tanta gracia y presteza, que, si la colera le dejara, tengo para mi que se riera."

22. Primera parte, captítulo XIX: "Estaba una hacha ardiendo en el suelo, junto al primero que derribó la mula, a cuya luz le pudo ver don Quijote..."

23. Primera parte, captítulo XX: "...ató con el cabestro de su asno ambos pies a Rocinante, de manera, que cuando don Quijote se quiso partir, no pudo..." 

24. Primera parte, captítulo XXI: "El barbero, que, tan sin pensarlo ni temerlo, vio venir aquella fantasma sobre si." 

25. Primera parte, captítulo XXI: "...y entrara a deshora por la puerta de la sala un feo y pequeño enano, con una fermosa dueña que, entre dos gigantes, detrás del enano viene..."

Para cerrar esta primera parte, os dejo, dentro del mundo del musical español, con "El hombre de la Mancha", estrenado en el 1997 en el teatro Lope de Vega de Madrid y al que tuve la fortuna de poder asistir, gracias a que estuvo más de tres años representándose. No obstante, hay otras versiones, como la estrenada en 1965 en Nueva York, o las posteriores, como en Argentina y México entre otros países.

Interpretación:
Cervantes/Don Quijote de la Mancha: José Sacristán.
Dulcinea/Aldonza: Paloma San Basilio.
Criado de Cervantes/Sancho Panza: Juan Manuel Cifuentes.



NOTA: También os dejo una referencia (pinchando en el cuadro) sobre la obra del pintor Jose Moreno Carbonero relacionada con sus pinturas sobre el Quijote.


El caballero de la Triste Figura,
fecha desconocida.
Colección privada.

NOTA 2: Quizá te apetezca seguir viendo el resto de las partes de esta colección pinchando en cualquiera de las siguientes imágenes (próximamente):


PARTE II
PARTE III
PARTE IV

NOTA 3: Estas vitolas forman parte de la Colección de Vitolas, recogidas por Don Carlos Pastrana desde el año 1941 gracias a los socios del Antiguo Gran Casino de Ciudad Real, quienes se las iban guardando para que las coleccionase.

22 dic. 2016

La sexta esposa. Catalina Parr.

Jean Plaidy, La sexta esposa. Catalina Parr. Las reinas Tudor IV. Ed. Planeta. Reedición de 2013. Epub.


La historia que este libro cuenta, nos invita a sumergirnos en un período en el que las relaciones internacionales de Inglaterra están sujetas a la enemistad con Francia y a problemas fronterizos con Escocia, ambas potencias aliadas entre sí, frente al cada vez más acercamiento de las potencias inglesa y española, mientras que de otro lado, destacan los problemas internos de carácter religioso: la persecución y ejecución de los reformistas religiosos más radicales.

Bajo este contexto, en esta obra se resume, a lo largo de seis capítulos, la historia de la reina Catalina Parr, partiendo de la situación previa en la que Catalina está: enviudada por segunda vez, pero aspirando a una nueva relación con el cuñado del monarca, Thomas Seymor, relación que de momento se vio frustrada al tomarla Enrique VIII como su sexta esposa.  

La historia a la que Jean nos traslada no es a una historia real de amor, sino una historia en la que se contrasta la pasión de un monarca con deseos de descendencia pero con apetitos sexuales y la sumisión de una mujer viuda y rica al yugo de los anhelos de un rey cada vez más enfermo y mayor, esquema que ella ya había repetido en sus dos matrimonios previos con Edward Borough y después con John Neville.

No obstante, el significado del dicho “sus deseos son órdenes” son quizá la premisa del inicio de esta relación, en la que se nos describe a un monarca en la misma línea despótica con la que Jean va dibujando la personalidad de Enrique VIII a lo largo de toda la serie de “Las reinas Tudor”, quizá con un mayor protagonismo en los diálogos, que muchas veces redundan en  la parte humana y frívola de su personalidad, enfrentada a su naturaleza real como soberano político obsesionado con su sucesión al trono.

Mientras, la otra cara de la moneda de la historia es protagonizada por su sexta esposa, Catalina Parr, presentada como una mujer paciente e inteligente cuyas dotes son puestas a prueba casi de forma constante para conseguir sortear los obstáculos con los que sus adversarios tratan de apartarla como influencia del monarca, como el episodio protagonizado por el arresto, tortura y condena a la hoguera de su dama de confianza Anne Askew, ya que sus inclinaciones hacia la nueva fe (luteranismo), la convierten en una mujer con un interés contrario a los consejeros más acérrimos al catolicismo, como Gardiner y Thomas Wriothesley.

Sin embargo, si bien es cierto que se nos presenta a una mujer inteligente en cuestiones políticas, como se ve en su regencia durante la campaña del monarca en Francia y diplomáticas, como se ve lidiando con las marcas más septentrionales de las fronteras inglesas y escocesas, contrasta con sus pasiones, algunas de las cuales tienen que ser postergadas hasta la muerte del monarca para poder lograrlas.

A pesar de su constante lucha por sobrevivir como esposa del monarca a las intenciones de quienes ven en ella una enemiga, logra llevar a cabo la reconciliación entre las hijas del rey y éste, consiguiendo legitimar tanto a María como a Isabel para la sucesión al trono inglés tras la muerte de Eduardo.

Con todo, en el libro también se relata la pasión de Catalina por Thomas Seymour, de quien como ya dije más arriba, había estado enamorada antes de su matrimonio real, presentándonos a un Thomas Seymour muy ambicioso, que termina alentando su matrimonio con Catalina tras no conseguir sus aspiraciones con su hijastra, Isabel. A pesar de ello, el coqueteo entre Isabel y Thomas termina siendo descubierto por Catalina, quien embarazada, humillada y decepcionada termina muriendo tras unos días después de dar a luz a su única hija.

El mérito de esta novela histórica una vez más reside en la historia que cuenta, llena de pasajes descriptivos y detallados sobre los deseos y vivencias emocionales de los protagonistas y presentando una vez más a una mujer inocente, pero inteligente, obligada a cumplir la voluntad de los hombres, siguiendo así, la misma línea del discurso que caracteriza esta saga hasta el momento: la mujer como transacción para ampliar las aspiraciones económicas y sociales de la familia noble.



AÑO DE PUBLICACIÓN DEL LIBRO: 1953.
NOTA: Quizá os interese leer algo más sobre Enrique VIII recogido en una sátira fallera a la que podéis acceder pinchando en la fotografía de más abajo:


Y pinchando en la fotografía que sigue, podéis acceder a leer un resumen sobre los matrimonios de Enrique VIII:


MUCHAS GRACIAS!!

MUCHAS GRACIAS!!
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